miércoles, 25 de julio de 2007

TRIBUTO

"L' Icône", editorial por Carine Roitfeld y Mario Testino
para Vogue París. ¿La musa? ¡Ay, no! Un sermón del padrecito que sale en la tele
como castigo pal que no sepa.



A veces cuando la inspiración se ausenta y todo parece indicar que no se encontrarán palabras... una imagen aparece. Esas noches (abundantes en mi memoria) cuando la seguridad toma sus cosas para marcharse y la incertidumbre se sienta a mi lado, surge un recuerdo. Desde niña las revistas han sido mi refugio, sólo a ellas he podido susurrarles lo que sueño... tal vez porque sólo ellas han logrado comprenderlo. Y es que así comenzó todo, así me he entregado a innumerables páginas con la devoción que sólo siente aquel espíritu afortunado, que después de tanto buscar, ha encontrado esas manos que no soltará jamás y cuyos pensamientos serán poesía eterna. Porque nadie ha sabido enseñarme lo que fue, lo que es y lo que puede ser como lo han hecho VOGUE, HARPER'S BAZAAR, VANITY FAIR y esa, la primera, que aún pienso con nostalgia: BARBIE.
En su interior las imágenes se visten de largo y las palabras usan perfume, los sellos se llevan tatuados para nunca olvidar su origen y los pasos bailan al ritmo de las estaciones. Mi mente ha caído rendida ante el hechizo de unas suelas rojas, ante la seducción de letras que adornan la belleza y ante la inteligencia de telas que desnudan el corazón de quien las corta. Gucci, Chanel, Saint Laurent, Dior, son algunos nombres sinónimos de la soledad, el trabajo constante, la incomprensión y a veces hasta el dolor. Ellos surgen por el deseo de crear un tesoro nuevo que después vivirá clásico e imborrable en la imaginación imparable de Wintour, Coddington, Vreeland y Snow, por mencionar algunas.
La moda mira con diversos ojos y a través de miradas incesantes que muestran el otro lado de las cosas, el que pocos nos atrevemos a ver y el que viaja compañero del tiempo mientras la luz de Demarchelier, Avedon, Testino, Klein, Meisel (y otros tantos, claro) ilumina el paso de las hojas. Aquí la belleza se refleja en miles de rostros, retratos atemporales que acarician un ideal mientras dan vida a un lienzo terminado, Twiggy, Linda, Carla, Gisele, Daria, divinas salamandras capaces de aparentar lo requerido. Diamantes en bruto cuyo acabado se encuentra a merced de la infinita visión cómplice de los grandes: Westman, Kaliardos, Pita y Palau.
Mis latidos siempre para quienes lo han dado todo, esos genios que representan la grandeza de una idea hecha realidad. Diseñadores, editores, fotógrafos, modelos, estilistas, cada una de esas almas insaciables tiene un gran lugar en este insignificante cuerpo. Gracias por regalarle lo imposible a una insípida existencia que vive por un pequeño instante dentro de ese maravilloso mundo. Este sentir es para quien lo comparta pero lo es mucho más para el que no crea en la profundidad de quien lo inspira.

3 comentarios:

Laula Maga dijo...

Jaja la primera reviste que hice, sí la hice!! al estilo cortar galeras y bien artesanal, yo diseñé ilustré y bla bla, era un copia barata de Barbie (por eso la risa)...

Para mi las revistas de moda (algunas, casi todas) son una inspiración de diseño, arte, estilo... pero es que ellos, los creadores, las modelos, los fotógrafos, lo hacen TODO

SAludos!

patri dijo...

te devuelvo la visita. mil gracias por ella. blog divertido, si que si. Un saludito.

León de Cantabria dijo...

Querida Diablesse:

Las imágenes tienen un efecto curioso porque en un instante de verlas pueden llevarte a infinidad de historias de golpe.

No soy mucho de revistas, ¿habré pecado? ¿Cuál es ese castigo que recibiré gustoso?

Un abrazo,