miércoles, 29 de agosto de 2007

EL INFIERNO ES AZUL


Portrait Yves Klein

Hay colores que desafían el tiempo, hay artistas que detienen los instantes y hay vestidos que lloran en azul. Los pensamientos surgen del azul de las ideas y en la mente del poeta, las lágrimas y las sonrisas se apoderan de un sólo nombre: Yves Klein. Había que redecorar el infierno y la muerte actuó de inmediato. Corta fue su vida pero infinito su legado. Ahora los ojos del mal también miran en International Klein Blue y los espíritus se han acostumbrado a flotar sobre llamas incompletas. Nuestro averno nunca ha sido rojo por una sencilla razón: el azul es todo lo queremos que sea. No tiene límites al igual que la mente de Yves, además es el que más nos gusta. Y es que al admirarlo encontramos la calma de los aires y la fuerza de los océanos; la sensualidad del sexo y la belleza de los géneros; la ternura de la infancia y la sabiduría de los años... hallamos lo que el corazón desea sentir.


Homenaje editorial directo desde Vogue y Harper's Bazaar

La moda vive de los colores porque las telas no respirarían sin ellos, la historia no sería la misma sin el rojo de Valentino o el negro de Chanel, nosotros no seríamos los mismos. El Azul Klein le dio al fashionismo un equilibrio inesperado, algo que tal vez ni siquiera el propio artista habría imaginado, la rendición de los diseños y de los creadores mismos ante la grandeza de un silencio cuyos gritos sólo serán escuchados por los ojos. Tan apasionado como el rojo y tan clásico como el negro, dejó a un lado la explosión de una tendencia porque (aunque ya muchos lo hayan mencionado) AQUÍ es para siempre. Yves Klein creó un color al mismo tiempo que creaba un símbolo, sin saber que el cielo de Niza, fuente de su inspiración, más tarde sería el reflejo del infierno y que su obsesión por pintar la bóveda celeste lo llevaría a darle color a nuestras almas.


Azul extraído de la mente de Theyskens para Rochas

Si Klein alguna vez bañó en azul a las mujeres para utilizarlas como pinceles, ahora los diseñadores las envuelven para zurcar la atemporalidad de la elegancia sin recurrir a lo obvio, porque la moda, al igual que el arte, une la mente y el cuerpo, sobre todo si es el femenino. Aunque, Yves alguna vez dijo que su creación monocromática era una forma de entrada hacia lo inmaterial, quién diría que un día el ámbito "más material" de todos le rendiría pleitesía. Eternamente mortales, así somos Diable y yo cuando vamos de azul, y si nosotros lo somos, por qué no habríamos de darle ese privilegio a los reyes, los superhéroes, los artistas, y a todos aquellos que se atrevan a hacerlo suyo. Dentro de él hay poder, tranquilidad, frialdad, soledad, todo dependerá de la esencia de quien lo lleve. Dejemos que sea él quien refleje el ritmo de nuestros latidos.


Almas icónicas, por supuesto, en azul

Un Donna Karan, un Stella McCartney, un Oscar de la Renta, tantas posibilidades y tanta la necesidad de lo chic, creaciones de temporadas específicas que podrán usarse cuando el gusto lo requiera y sin formar parte del olvido porque el Klein Blue brilla más en primavera y calienta más la sangre en el invierno. Su presencia es intensa y sólo requiere del roce sofisticado para levantar cualquier atuendo. Los pasos de Ghesquiére ya caminan sobre el azul de los asfaltos y el peso de Hermés ya lo lleva una Birkin sobre el azul de su espalda. La suavidad de las pieles contrastan con su tono, no importa si es el ébano de Alek Wek o el marfil de Jessica Stam, un color noble que respeta la individualidad de los seres y que nunca nunca pasará de moda porque ya forma parte del estilo. El IKB no ha salvado al mundo de la destrucción pero lo ha hecho más hermoso y cautivador, miren el azul cuando lo topen y algo habrá cambiado en su interior, vístanlo de vez en vez y estarán más cerca de la vida.



Blue catwalks: DKNY, Stella McCartney, Oscar de la Renta,
Jil Sander, Lanvin y Phillip Lim.

Esto es para ti, Diable. Por la luz azul de nuestras miradas y porque aquello que ha muerto no mate tu esencia. Eres eterno y la vida necesita de ti tanto como tú de ella. Observa el camino que te falta por labrar y la sonrisa de los tuyos, la cual se esboza en gran parte porque tú la inspiras. Brindemos por que las cosas nunca sucedan en vano.